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Felipe Cusicanqui, Raimundo Edwards

Camila Valenzuela

 

Este proyecto nace de la necesidad que sentimos de expresarnos plásticamente, a través de la materia y la imagen. Somos tres compañeros de escuela (U. Finnis Terrae) y luego de haber egresado sentimos la necesidad de romper con los aspectos mas rígidos de la carrera, como lo es, en este caso hacer una tesis  y un examen de grado al más puro estilo tradicional metodológico y estructurado. Para poder crear una obra de arte concordamos en que la libertad y el fluir creativo no tienen nada que ver con estas condiciones a las cuales nos debimos someter al final de la carrera. Es así como decidimos emprender rumbo a la naturaleza, sacarnos los conceptualismos y volver a lo esencial, a la primera impresión, a la reflexión  a través del quehacer plástico. La compañía mutua y la conversación sobre lo que comenzábamos a producir eran una dinámica de crítica  y apoyo, esto nos ayudaba a encontrar en el otro distintas miradas, perspectivas que se fueron uniendo y complementando de manera rica y diversa.

   Lo que más nos interesa destacar es que si bien no negamos el carácter conceptual que tenga una obra plástica, sí lo dejamos en segundo plano ya que la protagonista es la imagen y lo demás son discursos que ayudan a reflexionar pero que jamás se acercarán a lo
que la obra realmente "es".

Pretendemos que las obras "hablen" por si mismas más que como sucede actualmente que para entender la obra de una exposición hay que leer un mamotreto a la entrada de la galería. Esto sin duda, aleja al espectador de la naturaleza comunicativa de la obra plástica (imagen visual) y la traslada a otro estadio, el de la palabra, que sin desmerecerla, actúa
en otra frecuencia.

La muestra consiste en una selección de trabajos sobre paisaje que se hicieron en Los Molles, balneario de la Quinta Región. El lugar fue escogido por su belleza única, actualmente considerada como santuario de la naturaleza. Aquí dejamos nuestra creatividad volar libremente para encontrarnos con el origen, con lo primario,  y sin ideas preconcebidas fue naciendo este cuerpo de trabajo.  Pintar en "contacto directo" con el paisaje era requisito, atrás quedo el trabajo en el taller y todos los días (cuarenta en total) salíamos a trabajar a la intemperie como lo hacían los impresionistas a fines del siglo XIX. Pero no solo los impresionistas hicieron esto, hace miles de años el hombre primitivo convivía estrechamente con el paisaje y todo su lenguaje visual era vertido en él. Vincent Van Gogh  le
escribe a su hermano Theo en una ocasión, "Creo que se piensa más sanamente cuando las ideas surgen del contacto directo con las cosas que cuando se miran las cosas con el  fin de encontrar tal cual idea"

  El proyecto se llama CONTACO DIRECTO por la cercanía con que trabajamos esta pintura dentro del paisaje. Cercanía con la naturaleza pero también con el propio ser. Y  es que el medio natural nos recuerda todo el tiempo sobre nuestra condición humana y nos hace reflexionar sobre lo divino, lo incomprensible.

Con esta exposición damos  término  a este proyecto, el  cuál se dividió en  cuatro lugares: Los Vilos, Concepción, Santiago y esta última en Valparaíso.

 

Valparaíso, Noviembre 2005

Contacto Directo, 2004 - 2005

Bodegon Cultural Los Vilos, Los Vilos; Centro cultural Estación Mapocho, Santiago; Instituto chileno-norteamericano, Concepción; Sala EL Farol, Valparaiso.

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